Madre mía, que viaje… es que no sé ni por dónde empezar a contar ni si debería contar ciertas cosas. Creo que no hace falta hablar de los maravillosos y espectaculares paisajes que hay tanto en Asturias como en Cantabria, los cuales me han ayudado a relajarme y cargar bien las pilas. Tampoco de lo bien que se come en todo el norte o de lo bien que te acoge su gente…
En Asturias estuve en un pueblo del Concejo de Llanes, en un hotelito rural con campo de golf. Tuvimos el hotel para nosotros solos, éramos los únicos clientes y nos trataron genial. Dedicamos los tres días a conocer toda la zona, llena de playas preciosísimas y enormes chalets que te dejaban con la boca abierta. Hicimos un montón de fotos que han salido fatal porque el objetivo de la cámara debía estar sucio. Que penita
El viernes nos trasladamos a Cantabria, al hotel rural que ha construido la madre de mi amigo que murió y que ha inaugurado a primeros de mes. He alucinado con lo bien que ha quedado y con la decoración que ha elegido, tiene un gusto increíble. El hotel tiene un pequeño spa y aproveché para que el fisioterapeuta que hay allí me diera un masajillo en la cabeza, para mis migrañas. El masaje GENIAL y muy curioso… el tío hasta te mete los dedos dentro de la boca para relajarte el paladar xD
Y la última noche de estancia allí viví una situación que me emocionó al máximo y que muchos podréis o no creer. El caso es que me transmitieron un mensaje de mi amigo, me sentí como si estuviera dentro de la serie Entre fantasmas. Los detalles exactos de lo sucedido mejor me los guardo para mí… Lo más importante es que sentí que él estaba ahí, que siempre estará conmigo… y que ahora sé para qué he venido a este mundo. Que nadie se asuste, no se me ha ido la pinza
Por cierto, como muchos os extrañáis de mis continuos viajecillos creo que debería aclarar que estoy en el paro, por eso dispongo de todo el tiempo del mundo… jejeje
Today’s song: Robbie Williams – Angels
