Ayer mis padres y yo estuvimos a punto de pegarnos un castañazo con el coche… ¡Qué susto, madre mía!
Teníamos que ir a hacer unas cosas a Madrid, íbamos por la M-40 cuando de repente la furgoneta que iba delante de nosotros pegó un tremendo frenazo de golpe. Tan fuerte fue que le salió hasta humo a las ruedas… Mi padre también tuvo que frenar en seco y dar un volantazo a la derecha para no estamparnos contra la furgoneta. Nos quedamos atravesados en medio de la carretera, con la fortuna de que en ese momento no venía ningún coche por la derecha.
En las milésimas de segundo que duró el frenazo pude ver un perro muy grande que corría como podía, porque tenía una patita herida y la llevaba arrastrando. Al parecer el coche que iba por delante de la furgoneta le había atropellado… Puff se me encogió el corazón al ver al pobre animalito corriendo sin sentido y herido… Entre eso y el susto del frenazo y saber que habíamos estado a punto de comernos la furgoneta…
Mi madre se puso muy nerviosa y empezó a llorar por el perro, era lo único que le preocupaba, el pobre perro al que perdimos de vista. Yo no podía parar de temblar del susto y también me dio por llorar por el perro. Y mi padre se cabreó con nosotras…
Después de estar parados unos minutos el coche de delante de la furgoneta y la furgo misma echaron a andar. Con las mismas mi padre iba a arrancar de nuevo porque estábamos atravesados en la carretera y no dejábamos pasar a los demás coches, cuando nos empiezan a pitar los otros coches y al pasar por nuestro lado la gente nos señalaba los bajos de nuestro coche. Abrimos la ventanilla y un conductor nos dice que teníamos al perro debajo del coche.
Pufff a mi madre casi le da algo… Mi padre se bajó del coche para ver dónde estaba el pobre perro. El conductor que nos dijo que teníamos al perro debajo paró su coche en la cuneta y se bajó para ayudar a mi padre.
No entiendo cómo llegó el perro a nuestros bajos, la única vez que le vi corría por delante y no le vimos más… y era de un tamaño bastante grande como para verle. Tal vez se fue arrastrando durante el tiempo que estuvimos parados y terminó desplomándose debajo de nosotros. El caso es que el perro no se movía, no sé si seguía con vida y casi prefería no saberlo… El otro conductor fue indicando a mi padre por dónde tenía que mover el coche para no atropellarlo más…
En todo el día de ayer no pude dejar de pensar en el perrito. Nunca he soportado ver que un animal sufre, se me parte el alma…
Today’s song: Kenny G – Theme from Dying Young































