Como ya dije hace unos cuantos post tengo ganas de terminar de contaros mi viaje a Nueva York. Interrumpí las crónicas porque vi que algunas personas estaban cansadas del tema y quise dar un tiempo antes de seguir con él. Y creo que me arrepiento, al fin y al cabo este es mi blog y aquí debería hablar de lo que me apetezca ¿no? Y más tratándose de este viaje, con el que llevaba soñando toda mi vida y me hacía tanta ilusión.
Y después de esta pequeña bordería, vamos con el siguiente capítulo
Martes 7 de octubre
Este día no lo podíamos dedicar por completo a visitar la ciudad puesto que teníamos entradas para un musical en Broadway por la tarde-noche, así que había que ir deprisa para ver todo lo que queríamos ver…
Salimos tempranito del hotel y empezamos a subir hacia Central Park. De camino, una de las primeras cosas que encontramos fue el Carnegie Hall; que para quienes no lo sepan es uno de los auditorios más importantes del mundo, donde han actuado las mejores orquestas y cantantes. Como casi siempre que intentas fotografiar un edificio de Nueva York, tuve que tomar la foto en dos partes, porque no cabía entero
(Pincha en las miniaturas para ver las fotos en grande)
Seguimos subiendo hasta meternos en Central Park por la entrada que hay en Columbus Circle. Nuestro objetivo, aparte de ver el parque, era encontrar la placa homenaje a John Lennon. No teníamos ni la menor idea de dónde estaba así que tocó preguntar. Ya dije que en general la gente de Nueva York me había parecido muy amable, pero aquí encontramos la persona que se llevó el premio a la simpatía y la amabilidad. Nos acercamos a la primera señora que pasó por nuestro lado, que no sabía español y no entendía lo que le estábamos preguntando. No sé de cuántas maneras diferentes llegamos a pronunciar John Lennon, pero no dimos en el clavo porque la pobre mujer no nos entendía. Sin perder la sonrisa cogió nuestro mapa y nos hizo gestos de que le indicásemos a dónde queríamos ir. Pero claro, nosotras no sabíamos dónde queríamos ir en el mapa xD Entonces nos sonrió y nos hizo gestos con la mano para que la siguiésemos. Alucinamos cuando vimos que empezó a preguntar a todos los transeúntes si hablaban español, hasta que encontró un señor que más o menos chapurreaba nuestro idioma y nos dejó con él. Creo que eso nunca hubiera pasado en España, aquí nos hubieran dicho que no saben y se hubieran largado, y esta buena mujer no nos dejo solas hasta que no encontró alguien que nos entendiese. ¿Se puede ser más amable?
También nos costó entendernos con nuestro nuevo guía, entre su nivel principiante de español y que no atinábamos a pronunciar John Lennon de forma que nos entendiese… Al final se me ocurrió decir Beatles y por fin entendió lo que buscábamos. ¡Aleluya! Nos dijo que si seguíamos subiendo por el borde izquierdo del parque llegaríamos hasta la dichosa placa. Nos pusimos a caminar por los enrevesados caminos del parque, saludando a las simpáticas ardillitas y disfrutando del bonito día que hacía…
Más de media hora después nos dimos cuenta de que habíamos hecho algo mal y nos habíamos perdido. Afortunadamente nuestro despiste nos llevó hasta esta bonita plaza, que más tarde he sabido que se llamaba Bethesda Terrace.
Ya muy cansadas dudábamos si seguir intentando llegar hasta el homenaje a Lennon o desistir, pero al final decidimos hacer un último intento volviendo a preguntar a alguien. Por suerte dimos con una parejita española que venía precisamente de allí y nos dijeron que estábamos al lado, que siguiéramos un caminito que iba directo. Según íbamos andando empezamos a oír alguien que parecía estar dando un sermón y acto seguido empezó a cantar el famosísimo Imagine. Ya no había duda, ahí tenía que estar lo que buscábamos. Había gente congregada en torno al pintas que cantaba. Cuando terminó la canción empezó a poner flores en la placa formando el símbolo de la paz.
La placa está justo enfrente del Edificio Dakota, donde vivía John Lennon y donde parece ser que todavía vive Yoko Ono. Dicen que es uno de los edificios de apartamentos más lujosos de la ciudad, pero a mí sinceramente me pareció un poquito cutre por fuera, no sé cómo será por dentro…
Nuestra siguiente misión era La Ruta de los Museos. Como habíamos perdido tanto tiempo ya no íbamos a poder entrar a visitar ninguno, pero por lo menos queríamos verlos por fuera. El más cercano a donde nos encontrábamos, un poquito más arriba del Edificio Dakota era el Museo de Historia Natural. Aquí se suponía que trabajaba Ross, de la serie Friends, y me quedé con unas ganas enormes de entrar…
La siguiente parada por cercanía era el Museo Guggenheim, pero para ello tuvimos que atravesar Central Park de Oeste a Este. Esto nos dio la posibilidad de seguir disfrutando de los bonitos rincones del parque, como su famosos puentecitos o el Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir; el lago más grande del parque.
No veáis qué bajón me dio cuando llegamos al Museo Guggenheim, no sé lo que me esperaba ver pero comparado con las imágenes que he visto del Guggenheim de Bilbao éste museo me decepcionó mucho. Creo que me gustó más el interior que el exterior.
Seguimos bajando por la Quinta Avenida y muy cerquita estaba el Metropolitan Museum of Art, donde también me quedé con ganas de entrar para visitar el templo egipcio que hay en su interior.
Finalizada la Ruta de los Museos nuestro próximo objetivo era triple. Y digo triple porque los tres lugares siguientes que queríamos ver estaban juntos, uno en la acera de enfrente de los otros dos.
Primero prestamos atención al archiconocido Hotel Plaza. Parece el típico castillo de los cuentos pero a lo bestia, y es curioso verlo entre otros edificios más altos y modernos. Si alguna vez soy multimillonaria me compraré uno de los lujosos apartamentos del ático, con vistas a Central Park
Luego nos metimos en la juguetería más grande que he visto en mi vida, la FAO Schwarz, donde se rodó la película Big de Tom Hanks. Nada más entrar tenían montado una especie de parque jurásico con enormes dinosaurios de peluche que te dejaba con la boca abierta. Dentro había salas dedicadas especialmente a determinados juguetes, como por ejemplo la sala de Barbie, la sala de los Playmobil, etc. Y en la planta superior estaba la joya de la corona, el piano gigante de la escena más famosa de la película. Fue como retroceder a la infancia, como estar en un mundo de fantasía. Quise comprar algo para mis sobrinitos pero los precios eran carísimos…
A la salida nos metimos en la tienda de Apple de la Quinta Avenida, que está ahí mismo. Lo mejor es su fachada, un cubo de cristal en medio de una plaza y la tienda está bajo el suelo. Hay que acceder por un ascensor o bien por las escaleras, todo ello también de cristal. Respecto al interior me gustó más la tienda del Soho, está mejor organizada. Lástima que en mis cutre-fotos no se aprecie bien todo.
Habiendo cumplido ya con las visitas que teníamos programadas para ese día nos pusimos a buscar un sitio para comer cerca del hotel. Mientras dábamos vueltas encontramos la tienda de Nike, de donde salimos asustadas por los precios, y la Trump Tower. Es un edificio de tiendas que me pareció curioso por fuera porque tiene una esquina recortada de forma que a mí me recordaba una pieza del tetris. Por dentro es como muy lujoso y elegante, con una cascada de agua que caía por una pared.
Tras la comida nos fuimos al hotel a dormir la siesta y descansar después del palizón, menos mal que nos esperaba una tarde tranquila…
Como he dicho al principio teníamos entradas para un musical, concretamente The Lion King (El Rey León), reservadas desde España. Entradas en primera fila ni más ni menos, como señoronas. Por una parte genial porque no tienes delante ninguna cabeza que te obstaculice la vista. Por otra parte no tan bien porque el escenario quedaba por encima de las butacas, así que tampoco ves tan bien. Y además, sufres un poco viendo cómo vuela la saliva y el sudor de los actores y pensando que te pueda caer encima jajaja
¿Qué decir de la obra? Que me apasionó. Nunca había ido a ver un musical y esto es de lo más bonito que he visto en mi vida. El 95% de los actores eran negros y tenían unas voces preciosas, por no hablar de cómo bailaban… Flipantes los niños que hacían de Simba y Nala, para quitarse el sombrero.
Y durante la obra se produjo la anécdota del día y, tal vez, del viaje porque mis compis no paraban de recordarlo. Supongo que todos sabéis de qué va la historia… Pues bien, en un momento determinado todos los actores que hacían de hienas se volvían locos y daban gritos. Uno de ellos se subió a un montículo que quedaba justo encima de mi cabeza. Y el tío en vez de gritar lo mismo que los otros empezó a llamarme a gritos. Me decía todo el tiempo “Ladyyyyyyyy, ladyyyyyy, ladyyyy“. Yo me puse toda roja y empecé a mirar a otro lado de la vergüenza. Y entonces él gritó más fuerte todavía y empezó a hacer aspavientos para que le mirase. Mis compis dándome codazos diciéndome “¡Has ligado!“, “Tonta, mira hacia arriba que te está llamando“. Yo no sabía dónde meterme. Como el hombre se estaba desgañitando llamándome le volví a mirar y él me respondió con una sonrisa. Muy fuerte, pero a raíz de ahí no dejó de mirarme cada vez que salía al escenario, mientras mis compañeras se partían de risa. Cuando terminó la función y salieron todos los actores a saludar y recibir los aplausos del público él sólo me miraba a mí y me saludaba con la mano. Mientras aplaudíamos, él se acercó a nuestro lado, me miró, me dijo “Thank you” y me guiñó un ojo. Vamos, vamos… no me podía creer lo que estaba pasando, era demasiado surrealista
Por si a alguien le apetece ver un vídeo con escenas del musical puede hacerlo pinchando AQUÍ. Y ya sabéis, si vais a Nueva York y os apetece pasar un buen rato viendo un musical os recomiendo éste, no os decepcionará
A la salida nos metimos en la tienda de dos plantas que M&M’s tiene en Times Square. Es muy triste, pero hasta los famosos M&M’s eran caros…
Today’s song: Marta Sánchez - Sigo intentando









































