As I am

Tómame como soy…

¡Feliz Halloween! 30 Octubre 2008

Archivado en: Me, myself & I, Viajes — iPodGirl @ 09:04

Nos hallamos inmersos en plena ola de frío polar, pero yo intentaré poner al mal tiempo buena cara porque me marcho a tierras levantinas unos días y después otros pocos días más a Almería. Sí, soy un poco masoca porque ni en un sitio ni en otro hay calefacción y sé que me van a temblar hasta los higadillos del frío que voy a pasar. Pero bueno, la cosa compensa porque voy a ver a mis sobrinos, Pequeño N y Pequeño C, y voy a poder achucharles. Desde la última vez que estuve con ellos, allá por agosto, ha habido cambios. Parece ser que Pequeño C ya anda solito y dice unas cuantas palabrillas, y yo tengo muchas ganas de verlo con mis propios ojos :D

 

Lamentablemente tendré que interrumpir las crónicas de mi aventura neoyorquina, pero no os preocupéis que a la vuelta os seguiré dando el coñazo con ellas xD

 

¡Sed buen@s y pasadlo genial!

 

Today’s song: HIM – Close to the flame

 

I ♥ NY (3ª parte) 23 Octubre 2008

Archivado en: Fotos, Me, myself & I, Viajes — iPodGirl @ 21:03

Domingo 5 de octubre

 

Según mi maravilloso planning tocaba empezar el día yendo a misa, a una misa gospel claro xD Había leído en la guía de Nueva York que consulté antes del viaje, que en Chinatown había una pequeña iglesia que aún no era muy conocida por los turistas y que seguía conservando sus tradiciones casi intactas. En pocas palabras, que no hacían ceremonias prefabricadas para turistas.

 

Me había informado bien de la dirección de la iglesia y antes de salir volvimos a preguntar en recepción la mejor forma para llegar. Que paciencia tuvieron con nosotras, porque fuimos plastas de verdad… jejeje. El caso es que nos dieron un post-it con los datos del metro que debíamos tomar.

 

Nos ponemos a esperar en el andén a que llegase el metro. Después de diez minutos esperando y ver pasar unos cuantos trenes que no coincidían con lo que llevábamos escrito en el post-it nos empezamos a mosquear. Preguntamos a varias personas enseñándoles nuestro papelito y diciéndoles dónde queríamos ir y todos nos decían que estábamos en el lugar adecuado. Pero seguían pasando trenes y ninguno coincidía. Aburridas nos sentamos en un banco a esperar que llegase el nuestro. De repente aparece un tío con un ojo morado, una herida en la ceja llena de puntos, un cepillo en una mano y un recogedor en la otra. Se acercó a nosotras y nos dijo algo, pero al ver que no le entendíamos se alejó un poco.

 

Nosotras seguíamos esperando en nuestro banco cuando llega una negra clavadita a Whoopi Goldberg (al principio pensé que era ella), vestida con un uniforme del metro y también con un cepillo y un recogedor. Se sentó a nuestro lado en el banco también a esperar. De repente el tío de la herida en la ceja se acerca a ella y le pregunta algo. Ella le respondió algo muy bajito y él empezó a dar gritos como un loco. Menuda transformación, de repente estaba como fuera de sí… La doble de Whoopi nos miró con cara de aburrimiento mientras se encogía de hombros, como diciendo “qué se le va a hacer”.

 

El tío seguía gritando. No sé lo que decía exactamente, yo solo le entendía “fuck” y muchas versiones de “fuck” xDD Cada vez que pasaba un tren se acercaba al andén y le gritaba… Hasta que llegó un tren que debió gustarle y se subió dando gritos. Todavía recuerdo la cara de susto de la gente que iba en el tren cuando semejante energúmeno se subió y el enorme alivio que sentimos nosotras al ver que el zumbado se iba, porque empezábamos a estar asustadas. Nos montamos nuestra propia película, y dedujimos que por la pinta que tenía seguro que se habría metido en alguna movida y le debían de haber condenado a hacer servicios a la comunidad limpiando el metro y por eso estaba tan cabreado :-?

 

A todo esto ya llevábamos 30 minutos esperando y nos parecía que ya era demasiado, que algo no debía ir bien. Volvimos a preguntar a una chica, pero esta vez tuvimos la suerte de que era dominicana y hablaba español. Cuando le contamos nuestra situación se echó a reír y nos dijo que el post-it estaba equivocado, que podíamos habernos montado en cualquiera de los trenes que habían pasado porque todos iban donde queríamos ir. Nos dijo que nos montásemos en el siguiente tren que llegase con ella y que nos avisaría en la estación que teníamos que bajar. Era majísima, y terminó contándonos su vida en el trayecto xD

 

Salimos del metro y en el camino a la iglesia nos topamos con el Palacio de Justicia o Corte Suprema que tantísimas veces ha salido en las películas y series… Otra vez me invadió la sensación de estar metida dentro de una película… :)

 

   

(Pincha en las miniaturas para ver las fotos en grande)

 

Nos costó encontrar la iglesia, gracias a la nula colaboración de los chinos, que cada vez que nos acercábamos a preguntarles salían corriendo. ¡Gracias por nada majetes! Cuando por fin encontramos un occidental, nos ayudó a orientarnos y dimos sin problemas con el lugar.

 

 

Con los problemas con el metro habíamos perdido muchísimo tiempo y creíamos que la misa ya habría terminado. Pero cuando abrimos la puerta y escuchamos esas maravillosas voces…

 

Nada más entrar una mujer mayor totalmente vestida de blanco se acercó a nosotras con una sonrisa de oreja a oreja y nos hizo señas para que la siguiéramos. Nos llevó a un banco y nos indicó que nos sentásemos. Mientras el coro cantaba (¡qué voces!) yo observaba todo a mi alrededor. Había señoras de blanco por toda la iglesia. El reverendo era reverenda, cosa que me gustó mucho. Vamos, que las mujeres eran las que llevaban el mando allí.

 

Cuando el coro dejó de cantar dieron paso a una ceremonia de bautismo que me llamó mucho la atención porque poco se parece a las de España. Para empezar no eran bebés a los que se bautizaba, sino personas de todas las edades. No había una pila bautismal, sino una especie de piscina donde se metía la reverenda y donde sumergían por completo a los bautizados, que inmediatamente eran tapados con albornoces.

 

También llamaba la atención el fervor de los fieles, que acompañaban al coro y se movían agitando las manos hacía arriba como en trance. Vamos, igualito que en las películas.

 

Solamente había una cosa que desentonaba allí, tres blancas sentadas en un banco, o sea nosotras xD

 

Tras la misa salimos a patear Chinatown. Tengo que reconocer que no me apetecía demasiado, pues los chinos nos es que me caigan excesivamente bien… Pero parece como que es obligado visitar Chinatown si vas a Nueva York, ¿no? Es flipante, es como estar en otro mundo, como si de golpe te hubieras teletransportado a China. Las calles abarrotadas, todo lleno de tiendas con los objetos más raros del mundo, falsificaciones, malos olores de comida…

 

     

 

La verdad es que yo estaba deseando salir de allí, pero mi padre se había empeñado en quería que le trajera una falsificación de un Rolex… hasta me había dado una foto del modelo exacto que quería xD

 

Miramos en varias tiendas, pero en los escaparates no veía el dichoso reloj. Hasta que en una tienda se acercó un hombre de aspecto hindú y medio susurrando nos preguntó qué queríamos. Le enseñamos la foto, la cogió y nos dijo que esperásemos. No sé dónde se fue, el caso es que a los cinco minutos volvió con un reloj idéntico al de la foto. Pidió 100 dólares, pero ni de coña estaba dispuesta a darle eso así que le dije que no e iniciamos la marcha. El tío nos siguió y bajó a 90 dólares. A mí lo de regatear no se me da bien y mi amiga empezó a hacerlo. Ella decía que le dábamos 50 y él decía que no. Otra vez hacíamos que nos íbamos, y él nos seguía bajando el precio. Al final me lo dejó en 55 dólares… Con esto del regateo siempre se te queda la sensación de que te han tangado xD

 

Emprendimos camino a Little Italy. Qué lástima, apenas es una calle porque el barrio lo han ido invadiendo los chinos… Aprovechamos para comer pizza rica en un italiano, que nos supo a gloria después de lo mal que habíamos comido los dos días anteriores xD

 

 

Luego fuimos al Soho, lleno de tiendas… Entramos en la tienda de Apple y fui dejando un reguero de babas. Aparte de que la tienda era muy chula y estaba muy bien organizada, ver tanta pijadita junta… ¡me entraron ganas de comprarlo todo! Al final terminé comprando el último modelo de iPod Nano para mi padre y un accesorio para ponerle radio, que siempre se está quejando de que él no tiene iPod y mi madre y yo sí xDD

 

 

 

Del Soho nos dirigimos al tranquilo Greenwich Village, aunque no sabría deciros cuándo acaba un barrio y empieza otro… Y fue aquí donde hicimos la tontería del año: buscar la pastelería dónde se suponía que compraban las protagonistas de Sexo en Nueva York :lol: La madre que nos parió, lo que tardamos en llegar a la dichosa Magnolia Bakery que estaba lejísimos, que cansancio… ¿Qué pasó cuando por fin llegamos? ¡Había una cola enorme! ¿Qué hicimos nosotras? ¡Esperar una hora de cola como tontas!

 

Y cuando pudimos entrar después de una hora en la cola qué decepción… Allí solamente había cookies y lo que llaman cupcakes, que son una especie de magdalenas con crema, chocolate o lo que quieras por encima. Compramos unas cuantas cookies y yo me cogí dos cupcakes, que llegaron al hotel espachurradas a pesar de que me las metieron en una caja. No os asustéis con las fotos, lo que parece mierdecilla era chocolate, y no estaba malo… xDD

 

 

 

Siguiendo con las series estuve a punto de proponer que buscásemos la casa que sale en la serie Friends, que se suponía que estaba cerca, pero con lo cansadas que estábamos descarté la idea tan rápido como vino jejeje

 

Lo que hicimos fue buscar el metro para volver al hotel. Y nuevamente se produjo una situación surrealista, aunque afortunadamente no como la de la mañana. Estábamos diciendo que lo mejor era preguntar a alguien para no equivocarnos con el metro cuando de repente un señor con aspecto de indigente que tocaba el violín nos dice: “¿Españolas?“. Y nosotras: ““. Y él: “Ohh España, la madre patria. Yo soy cubano, ¿necesitan ayuda?“. Nos explica en qué lado debíamos esperar y qué metro debíamos coger cuando de repente me ofrece el violín y me dice: “¿Quieres tocar?“. Y yo: “No, gracias“. Y él: “Sí, toma, coge el violín“. Y yo: “No, es que no sé tocar el violín“. Y él: “No importa, yo te explico“. Mamma mía, hasta que no lo cogí no dejó de insistirme… Las otras me miraban y se partían de risa porque pensaban que yo estaba muerta de vergüenza, y mientras el hombre me decía: “Mira, apoya la barbilla aquí“. Vamos, que hasta que no hice ruido con el violín el tío no se quedó a gusto.

 

Qué alegría me entró cuando llegó el tren… Lo que nadie sabía era que la situación no me estaba dando vergüenza, al fin y al cabo en Nueva York no me conocía nadie. Lo que me daba era bastante asquillo coger el violín, ponerlo sobre mi hombro y apoyar la barbilla en él. Lo reconozco, soy muy escrupulosa :P

 

Ya en el vagón, nos empezó a hablar una señora griega que según dijo había estudiado durante unos cuantos años en Madrid y llevaba veintitantos viviendo en Nueva York. Hablaba mejor español que nuestra reina, que lleva aquí toda la vida… Y mi amiga estaba tan metida en la conversación con la griega que se olvidó de agarrarse cuando el tren volvió a ponerse en marcha y salió disparada hacia atrás, cayendo encima de un chico negro que la miró con un careto… xDDDD

 

Today’s song: Bon Jovi - Always

 

 

 

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I ♥ NY (2ª parte) 21 Octubre 2008

Archivado en: Fotos, Me, myself & I, Viajes — iPodGirl @ 20:16

Sábado 4 de octubre

 

Según el planning que yo había hecho tocaba empezar el día visitando la Estatua de la Libertad. Preguntamos en recepción cómo llegar hasta el ferry. Nos dijeron que teníamos que ir a Columbus Circle para coger allí un metro que nos llevaría directas al lugar desde donde salían los ferrys.

 

En el centro de Columbus Circle hay una estatua de Cristóbal Colón, que no señala hacia ningún lado. ¿Por qué? Porque ya está en América ;)

 

 

(Pincha en las miniaturas para ver las fotos en grande)

 

Alrededor de Colón hay una entrada a Central Park, donde esperan los coches de caballos, una torre-hotel de Donald Trump y dos torres con centro comercial de la Time Warner.

 

           

 

Entramos en la estación del metro y fuimos directas a la taquilla para comprar la MetroCard. Terminé un poco frustrada pues me costó un buen rato que el taquillero entendiese que queríamos 3 tarjetas con validez para 7 días. Yo a él le entendía perfectamente, pero él a mí no. O mi inglés es pésimo o el tío no quería entenderme. Al final lo conseguimos por señas xD

 

Estrenamos nuestras MetroCard para ir hasta Battery Park, el lugar desde donde salía el ferry. Un pequeño parque donde lo primero que vimos fue la estatua de un águila rodeada de planchas enormes de hormigón con los nombres de todos los soldados americanos muertos en las diversas guerras en las que han participado.

 

 

También allí se encuentra Castle Clinton, que más que un castillo es una pequeña fortificación, donde venden los billetes para el ferry. Nos quedamos alucinadas con los controles de seguridad que tuvimos que pasar antes de poder montar en el barco. Me debieron ver cara de mala porque me cachearon y todo… xD

 

 

Muy bonitas las vistas de Manhattan desde el ferry y curioso ver cómo la Estatua de la Libertad se va haciendo grande a medida que el barco se va acercando. Me habían dicho que era bastante pequeñita pero cuando estuve a sus pies me pareció enorme. No me defraudó, me gustó mucho… Tanto la estatua como la islita en la que está. Lo tienen todo cuidadísimo.

 

       

       

 

Allí cogimos otro ferry que nos llevó a Ellis Island, el lugar al que eran llevados todos los inmigrantes que llegaban a Nueva York y puestos en cuarentena. El edificio principal hoy en día está convertido en museo y pone la piel de gallina ver las fotos y los objetos donados por esas pobres personas que tuvieron que dejar sus hogares en busca de un futuro mejor en América. Los que nos tenían algún papel o no superaban las inspecciones médicas eran deportados a sus países de origen.

 

Me dio un escalofrío tremendo al entrar en una de las habitaciones donde dormían esas pobres gentes y ver esas literas-camastros… Por las fotos que había expuestas se veía que debían estar hacinados, el lugar parecía una especie de campo de concentración. Nos fuimos rápido, porque todo transmitía una sensación de tristeza… :(

 

           

 

Y de ahí salió el último ferry, el de vuelta a Manhattan

 

De nuevo en Battery Park empezamos a oír una música. Nos acercamos al lugar del que procedía, vimos un corrillo de gente e hicimos lo que se suele hacer en estos casos: meterte entre la gente para ver lo que pasa. Había un grupo de cuatro o cinco chavales negros, enfundados en unas mallas elásticas de color amarillo fluorescente, bailando y haciendo acrobacias para sacarse un dinerillo. Nos quedamos un buen rato porque no lo hacían nada mal y, además, eran muy graciosos. Al final del número empezaron a vacilar a la gente y a gastar bromas para ver quién era la persona que les daba más dinero xD

 

Luego nos pusimos a buscar la famosa bola que había en la plaza donde estaban las Torres Gemelas, que después de los atentados fue colocada en este parque a modo de homenaje a todas las víctimas. Impresiona ver cómo quedó, llena de abolladuras y agujeros…

 

 

Se me metió en la cabeza que quería ver el Charging bull, una estatua de un toro, de la cual no conocía su existencia hasta que no empecé a indagar antes del viaje, y que al parecer estaba cerca. Nos costó encontrar el dichoso toro, pero me impresionó. Pensaba que sería pequeño, pero ¡menudo bicharraco! Fue totalmente imposible hacer una foto al toro solo, la isleta en la que está colocado estaba abarrotada de gente haciéndose fotos con él.

 

 

De ahí fuimos directas a Wall Street. La calle en si no me pareció nada del otro mundo, pero ahí está la famosísima Bolsa (New York Stock Exchange) y el Federal Hall National Memorial.

 

   

 

La fachada de la Bolsa la tenían prácticamente tapada con una bandera gigante de los Estados Unidos, parece que no era bastante con las 3 banderas que ya ondean en el edificio. Es increíble hasta dónde llega el patriotismo de esta gente xD

 

 

 

El Federal Hall National Memorial es el lugar donde prestó juramento George Washington como presidente de EE.UU. La anécdota fue un hombre que había junto a la estatua de Washington con una pancarta en la que pedía firmas para que Paris Hilton sea nombrada presidenta :lol: Y también era curioso ver al típico policía neoyorquino apoyado contra su coche y posando para y con la gente. Tenía una pinta de chulín… xD

 

 

 

Nos dirigimos después a la Zona Cero. El hueco que dejaron las Torres está ahora lleno de grúas y de obreros. Tienen casi todo tapado, pero hay lugares desde donde se puede ver. Es increíble que el desastre no fuese aún mayor, a juzgar por lo cerca que están ahí todos los edificios. Pone los pelos de punta estar ahí y recordar todo lo que sucedió…

 

   

 

No metimos en una especie de pasadizo, sin saber dónde conducía, y aparecimos en uno de los edificios del World Financial Center. Desde ahí se podía ver mejor toda la Zona Cero, pues está a más altura.

 

 

 

Como ya era la hora de comer intentamos entrar en un restaurante que había allí mismo pero ya estaba cerrado, muy tarde para ellos. Así que no nos quedó más remedio que volver a salir a la calle y el único lugar donde nos daban de comer era el Burger King. Estaba a tope de gente y tuvimos que comer en una especie de parquecillo cercano que tenía mesas y bancos de mármol. Se estaba muy bien, hasta que llegaron un grupito de chicos con monopatines y “nos echaron”. Era irnos o arriesgarnos a que aterrizasen sobre nosotras, porque los muy capullos empezaron a hacer acrobacias con las que pasaban casi rozándonos…

 

Después de comer tocaba la primera parada para las compras. Junto a la Zona Cero hay unos almacenes que se llaman Century 21 a los que mi primo nos había dicho que teníamos que ir primero porque era el lugar más barato. Según mi primo ése era un lugar poco conocido, menos mal porque si llega a ser conocido… Joder, había más gente que en la guerra. Apenas pudimos ver otra cosa que no fuera la sección de complementos porque nos entró un agobio… Lo único que compré allí fue un billetero-tarjetero y unas Ray-Ban. Ahora me arrepiento de no haber comprado más gafas, porque he visto que las que compré, aquí valen 70 eurazos más.

 

Salimos de allí coloradas y mareadas del calorazo que hacía y nos pusimos a andar por Broadway Sur. Ilusas de nosotras pensábamos que aguantaríamos andando hasta el hotel… Cuando ya no podíamos ni con el alma decidimos coger un taxi. Después de unos veinte intentos uno se decidió a parar… ¡yupiiii! El taxista nos pregunta dónde queríamos ir y nos damos cuenta de que no sabemos la dirección del hotel ni la llevábamos escrita en ninguna parte. ¡Bien por nosotras! A mi amiga se le ocurre decirle que nos lleve al Hilton, que según ella, está cerca de nuestro hotel. Y el taxista nos pregunta que a cuál de todos los Hilton queríamos ir, ya que parece ser que hay varios xDD Nos miramos las tres sin saber qué decir y el hombre se pone a escribir las direcciones de los Hilton’s para que le dijéramos a cuál y nos decantamos por el que nos pareció que debía estar más cerca de nuestro hotel, teniendo en cuenta el número de calle.

 

Afortunadamente acertamos con la elección y desde el Hilton a nuestro hotel tardamos cinco minutos, porque yo pensaba que me iba a morir ya. Esa noche ni cenamos…

 

Today’s song: Maná – Eres mi religión

 

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I ♥ NY 19 Octubre 2008

Archivado en: Fotos, Me, myself & I, Viajes — iPodGirl @ 13:44

Como habéis elegido por mayoría la crónica de mi viaje a Nueva York será por capítulos… Gracias por adelantado por soportar todos los post, éste y los que vendrán, pues supongo que van a ser bastante largos porque 9 días dan para mucho… Espero que al final de cada uno nadie se haya quedado dormido xDD

 

También, deciros que he sido una niña buena y aplicada y he ido apuntando en un cuadernito todas las cosas que he hecho durante el viaje para que no se me olvidase contaros ningún detalle a la vuelta :D

 

Y sin más, vamos al lío… :lol:

 

Viernes 3 de octubre

 

Teníamos que estar en el aeropuerto a las 8:30, pues nos habían aconsejado que fuéramos tres horas antes del vuelo. Así que nos pegamos un madrugón de los grandes, nos levantamos a las 5:30 porque antes había que pasar a recoger a otra de las personas con las que fui… Y como mi padre es muy precavido, y tenía miedo de que hubiese atasco por ser viernes, se empeñó en recogerla a las 6:30. Al final a las 7:30 ya estábamos en el aeropuerto… Madre mía, que sueño y que aburrimiento, tener que esperar tantas horas allí…

 

El vuelo, aunque se me hizo largo, fue más llevadero de lo que imaginé. Pensé que sería una especie de tortura, ocho horas y media sentada en un avión… Pero entre la cantidad de veces que pasan las azafatas, los paseítos al baño (pocos porque me daba cosa molestar a la gente), escuchar música y charlar con los vecinos de asiento que te cuentan sus experiencias anteriores en la ciudad… la cosa no fue tan mala.

 

Lo peor, sin duda, fue el aterrizaje. No sé si el piloto iría borracho, si era novato o qué, pero todos los pasajeros terminamos dando gritos de pánico porque pensábamos que nos estampábamos contra el suelo. Cuando empezamos a emocionarnos porque se veía Manhattan por las ventanillas, porque veíamos la Estatua de la Libertad casi como un puntito, el avión empezó a dar bandazos y a inclinarse bruscamente de lado a lado. Fuimos bajando así, dando bandazos hasta faltar muy poquito para que un ala diese en el suelo. No exagero, pasamos tanto miedo que cuando el avión ya estaba en tierra empezamos a aplaudir como locos…

 

 

(Pincha en las miniaturas para ver las fotos en grande)

 

Ya en el aeropuerto, no fui al famoso JFK sino a Newark de Nueva Jersey, tuvimos que pasar por inmigración. Allí nos esperaba un amable policía, que hizo uso de todas las palabras en español que sabía para intentar que le entendiésemos. Nos fue pidiendo los pasaportes, nos hizo una foto y nos pidió que pusiéramos los dedos índices de ambas manos en un escáner chiquitito. No sé por qué pero la cosa me puso un poco nerviosa y me empezaron a temblar las manos hasta tal punto que el policía tuvo que sujetarme los dedos para que mis huellas no saliesen movidas xDDD

 

Luego recogimos nuestras maletas y después tuvimos que pasar por otro control policial para entregar otro de los papeles de inmigración que previamente habíamos tenido que rellenar en el avión.

 

Terminado todo esto nos estaba esperando, con un cartelito, el conductor de la limusina que habíamos alquilado para el traslado al hotel. Limusina, sí. Ya que íbamos en plan garrulo y paleto quisimos hacerlo a lo grande. Al fin y al cabo valía prácticamente lo mismo una limusina que un coche normal xD No veas la cara que se nos quedó cuando llegamos al aparcamiento y vimos esa pedaaaazo limusina, porque era de las grandes grandes y con todo lujo de detalles en el interior. Aunque daba un poco de pena ir solitas las tres, sobraba tanto espacio… :lol:

 

Tuvimos suerte de no pillar atasco y enseguida llegamos al hotel. Después del lujazo de la limusina se nos cayó el mundo a los pies cuando vimos lo cochambroso que estaba el hotel. Y la desilusión fue mayor cuando nos llevaron a nuestra habitación. Qué cutre, qué ruido… Afortunadamente una de las chicas de recepción chapurreaba algo de español y conseguimos que nos cambiasen a otra habitación. La segunda habitación tenía mejor aspecto y estaba en el piso sexto, con lo que el ruido de la calle era un poco menor. Decidimos que aunque la habitación, y el hotel en general, fuese cutre y necesitase una remodelación… se veía que estaba todo muy limpio, así que no nos iba a estropear nuestra aventura neoyorquina.

 

Llamamos a casa para decir que habíamos llegado, deshicimos las maletas y descansamos media horita. Cuando salimos a la calle pensamos que lo mejor sería no alejarnos mucho, porque ya llevábamos encima el palizón del avión.

 

Empezamos a andar y enseguida llegamos al MoMA. Me habían dicho que los viernes por la tarde la entrada era gratuita, aunque leímos por alguna parte algo que nos hizo pensar que no era así. Da igual, el caso es que tal y como llegamos nos fuimos porque estaba a reventar. Había tanta gente que casi no se podía ni andar. Para ser el museo de arte moderno sinceramente no me pareció nada especial, ni el edificio ni el hall, que fue el único sitio donde pudimos entrar.

 

Salimos del museo y nos metimos en la tienda que tiene enfrente. Un lugar curioso, lleno de cosas originales para regalar hechas por algunos de los artistas que exponen en el museo.

 

Seguimos andando a la aventura hasta que llegamos a Rockefeller Center. Ya que estábamos allí nos pareció buena idea subir al Top of the Rock, el observatorio donde se puede ver la ciudad. No había mucha cola, así que rápidamente estábamos frente al ascensor.

 

Éramos las primeras de la cola para entrar en el próximo ascensor en subir y mientras esperábamos empezó a hablarme el vigilante, o lo que sea, que daba acceso a los ascensores. Un negrito majísimo que primero me preguntó mi nombre y me dio la mano mientras me decía cómo se llamaba él. Luego me preguntó de dónde era y cuando le dije de España empezó a hablar en español. Me preguntó mi edad y cuando le dije que tengo 31 años empezó a decir: “31 no, no, no. Imposible, tú no más de 21“. Y yo: “Uy gracias, pero sí, tengo 31“. Y él: “Que no, que no, 21” xDD

 

Y llegó el ascensor. Cuando se pone en marcha y empieza a subir apagan las luces, el techo se vuelve transparente y vas viendo cómo el hueco del ascensor está lleno de lucecitas para que veas los pisos que vas subiendo y lo rápido. Increíble lo rápido que se llega arriba y que apenas notas la velocidad.

 

Cuando salimos del ascensor… ¡Subidón! Ya empezaba a anochecer y con esa luz las vistas eran preciosas. ¡Me sentí como en una película! Mirabas por un lado y veías el Empire State y el edificio Chrysler. Mirabas por otro y veías Central Park, por otro y allí estaba el Puente de Brooklyn… Aisss qué bonito se veía todo desde las alturas.

 

Me dieron ganas de tirarme de los pelos cuando quise hacer fotos y me di cuenta de que me había dejado la cámara en el hotel. Menos mal que una amiga sí llevaba su cámara e hizo fotos.

 

Por cierto, allá arriba había un equipo de televisión y una presentadora negra guapísima, que me sonaba un montón, a la que todo el mundo pedía autógrafos y con la que se hacían fotos. Bajó con nosotras en el ascensor, nos preguntó de dónde éramos y nos deseó que lo pasáramos muy bien en Nueva York. He investigado en internet pero no he sido capaz de saber cómo se llama xD

 

De nuevo en la calle seguimos andando por Rockefeller Center, vimos la famosa estatua dorada que sale en todas las fotos delante del árbol gigante que ponen en Navidad. Y estaban preparando la pista de patinaje que también ponen… Mi impresión fue de que la estatua es más grande de lo que la imaginaba y la pista de patinaje mucho más pequeña xD

 

De allí llegamos a St. Patrick Cathedral, que estaba en obras y tenía un andamio en la fachada que la estropeaba. Bueno, no estaba mal pero son mucho más bonitas las catedrales españolas jejeje

 

El hambre y el cansancio empezaron a hacer mella y decidimos buscar un sitio para cenar e irnos al hotel. Entramos en un típico Deli regentado por un chino. Y no es por nada, pero los olores de las comidas que tenían y las salsas me dieron bastante ascazo y terminé cogiendo una simple magdalena. Nos llevamos la comida al hotel y al final ni la magdalena me comí, dentro tenía unas cositas duras que no me gustaron nada. Lo reconozco, para la comida soy muy rarita y asquerosilla.

 

A las 7 de la tarde no podíamos más y nos metimos en la cama… Claro que para nosotras, que todavía teníamos el horario de España, era la 1 de la madrugada.

 

Today’s song: Madonna – Crazy for you

 

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Vosotros elegís 17 Octubre 2008

Archivado en: Me, myself & I — iPodGirl @ 11:42

Desde que llegué estoy escribiendo un post con todos los detalles y fotos del viaje a Nueva York, que no me he olvidado de vosotros ni me ha dado un jamacuco con el jet-lag. La cosa es que ante la enorme longitud de lo escrito (y solamente llevo dos días) se me ha planteado una duda…

 

¿Es mejor escribir un solo post kilométrico y correr el riesgo de que alguien se duerma o dividirlo en varios más cortos?

 

Elegid vosotr@s :D

 

Today’s song: Roxette – Spending my time